A partir de este año las empresas tecnológicas comenzarán a redefinir la importancia del ancho de banda en su estrategia. En lugar de definir a las empresas como “PYME” o “gran empresa” en función del número de empleados que tienen o de sus ingresos, se empezarán a definir por su uso del ancho de banda.

Las empresas con gran consumo de ancho de banda están a la vanguardia de la transformación digital, tienen la nube implementada y a menudo son pioneras en su sector. Existen gigantes internacionales como AirBnB y Uber que ya son completamente dependientes de la nube. Pero además, cualquier empresa, por pequeña que sea, puede estar a la última de la tecnología. Por ejemplo, una pequeña empresa de ecommerce de menos de 10 empleados, necesita mover grandes cantidades de datos de vídeo, audio e imágenes, entre sus ordenadores de manera continua, por lo que lo habitual es que, aunque sean más pequeños, también se apoyen en la nube.

Existe una reorientación hacia el consumidor final y un aumento en el Big Data, lo que requiere de mayor ancho de banda.

La migración a la nube por parte de las empresas de todos los tipos y tamaños se acelerará exponencialmente. La sociedad se está acostumbrando a querer lo que quiere cuando quiere, y a menudo está dispuesto a pagar una prima para que las condiciones sean las que más les convienen. Sin embargo, estos costes más altos se pueden mitigar compartiendo o alquilando en lugar de poseerlo como la última moda de los servicios de economía colaborativa. Esto mismo está sucediendo en los servicios de red. El fenómeno de la nube se produjo como resultado de la nueva estrategia de las empresas de pasarse a un modelo de alquiler y de pago por uso de su infraestructura. Las empresas hoy en día tienen que centrarse en ofrecer un valor real al consumidor final y especializarse en ese valor, dejando que empresas especializadas se centren en la inteligencia de red.

La estrategia girará en torno al mayor uso y demanda de las empresas por el ancho de banda

A medida que tecnologías como SDN (Software Defined Networking) y NFV (Network Functions Virtualisation) se vuelven más maduras y populares, los proveedores de red y las empresas dejarán de referirse a ellos de forma independiente y empezarán a hablar de “inteligencia de red” o “estrategia de red”. Para las empresas de hoy, muchas de las cuales se encuentran en plena transformación digital, el ancho de banda es un requisito fundamental, una mercancía esencial, y se encuentra en la misma categoría que el poder y el agua. En la economía de información masificada, el ancho de banda debe ser entregado donde es necesario y cuando se necesita en una infraestructura de alta calidad, constante y fiable.

Una red inteligente se convierte en un activo, con la capacidad de satisfacer las necesidades mixtas de los usuarios finales y los clientes, promoviendo la distribución y el consumo a demanda, a la persona adecuada en el momento adecuado, incluso anticipando los requisitos futuros.

Hoy en día somos capaces de crear inteligencia, alrededor y a través de la red, creando un servicio que es básicamente un “ancho de banda inteligente” para el usuario, pero que está habilitado para la gestión colectiva automatizada del operador habitual. Este es un recurso que permite a una organización proporcionar dinámicamente, o auto aprovisionarse, de acuerdo con los requerimientos de negocio en tiempo real, los cuales son cada vez más impulsados por las expectativas y demandas de los usuarios.

Tecnológicamente esta es una nueva era, ¿Estás preparado para entrar en ella?