No se para de escribir y hablar sobre que el SSD es el sistema de almacenamiento del futuro. Pero en realidad ¿no pensáis que ya lo es?

Un poco de historia

Por 1956, IBM lanzó el primer disco duro de la historia. Este recibió el nombre de RAMAC 305 y entre sus características técnicas destacaba el hecho de que pesaba más de una tonelada y tenía 5 MB de capacidad.

Con el paso del tiempo el rendimiento de los componentes de los ordenadores, como, por ejemplo, la potencia del procesador o la velocidad de los buses de los sistemas, ha experimentado un crecimiento importante en los últimos años, pero el rendimiento de los discos duros magnéticos habituales se desarrolla a paso más lento.

Los expertos presuponen que, en los próximos años, los discos duros tradicionales serán reemplazados por sistemas de almacenamiento alternativos. Las unidades de estado sólido (SSD) basadas en una memoria flash se convierten, así, en uno de los sucesores más prometedores. La aplicación de unidades SSD en el entorno de los servidores ya no es un fenómeno aislado. Los dispositivos de almacenamiento electrónicos son económicamente asequibles y, en los últimos años, la fabricación de servidores con almacenamiento mediante SSD ha tenido como meta aumentar los accesos de lectura y escritura y adaptar la vida útil de las unidades de almacenamiento SSD a los discos duros clásicos.

¿Cómo funciona el almacenamiento SSD?

SSD son las siglas en inglés utilizadas para definir a las “unidades de estado sólido“ y, al contrario de lo que ocurre con los discos duros tradicionales, estas no están formadas por múltiples elementos individuales móviles. En lugar de los discos giratorios de los HHD que mueven los cabezales de escritura y lectura, las SSD están formadas por semiconductores de estado sólido. De esta manera, el almacenamiento de datos tiene lugar como un proceso electrónico ininterrumpido. Este tipo de almacenamiento es el que se lleva a cabo en memorias USB, en reproductores MP3 y en las tarjetas de memoria de los teléfonos móviles.

En el pasado, el proceso de fabricación de unidades SSD se vio notablemente reflejado en su precio, de modo que no se solía optar por el almacenamiento mediante SSD en caso de grandes volúmenes de datos debido a sus altos costes. Sin embargo, la tendencia de los últimos años muestra que tanto las SSD como los discos duros tradicionales han acortado distancias con respecto a los costes para su adquisición.

¿Cuáles son las tendencias que marcarán el mercado del SSD en 2017?

  1. SSD + SDS

Se observa una trayectoria similar entre los SSD, el Almacenamiento Definido por Software (SDS) y la virtualización de los servidores.

Lee Caswell comenta: “Así como la virtualización del servidor llegó a un punto de inflexión tiempo atrás, donde los administradores tenían que justificar por qué no iban a virtualizar una cierta carga del trabajo, el almacenamiento definido por software hará eso al almacenamiento tradicional este año”, dijo. “El almacenamiento propietario de la empresa será cada vez más difícil de justificar, especialmente a medida que más organizaciones adopten prácticas de desarrollo modernas como la integración continua (CI), la entrega continua (CD) y DevOps.” “Las soluciones [Hyper-converged infrastructure] (HCI) basadas en el almacenamiento definido por software y en el almacenamiento flash son la implementación perfecta para estas nuevas ideas y prácticas”.

  1. Almacenamiento como memoria

Cuando las memorias flash entraron en escena hace unos años, se introdujo una zona gris entre el almacenamiento y la memoria. Sin embargo, el SSD no sólo ha borrado las líneas entre el almacenamiento y la memoria, sino que ha dado lugar a una transición.

El ritmo de los sistemas hoy en día y las necesidades de análisis hacen que cada vez más datos esten disponibles de inmediato. Por lo tanto, con el tiempo, los datos han ido pasando gradualmente de ser retenidos en medios más lentos a estar ahí cuando sea necesario. Dan Cobb, vicepresidente de Dell Technologies, llama a esto “la era de las arquitecturas por la memoria. La implicación es que nuestras aplicaciones ya no verán la memoria y las agrupaciones de almacenamiento como entidades separadas, en su lugar, muchas de ellas verán los datos almacenados en grandes agrupaciones centradas en la memoria.”

  1. Escalabilidad con NVMe de doble puerto

Michael Letschin, dijo en relación a este que: “Las memorias SSD serán alimentadas por la tecnología de memoria no volátil (NVMe). La especificación NVMe permite a un SSD utilizar el PCIe (Peripheral Component Interconnect Express) de alta velocidad para reducir la latencia, aumentar IOPS y reducir el consumo de energía. Cuando se combina con sistemas de doble puerto, NVMe añade un importante peso al valor de las arquitecturas escalables.”

Tan solo habrá que esperar a superar la barrera en el precio. Pero con los estudios de optimización en este campo estamos seguros que en breve tendrán un coste asequible para las empresas.

  1. Todos los archivos no archivables.

Independientemente de la innovación adicional, las SSD se están comiendo mucho del pastel del almacenamiento. Sin embargo, muchos expertos opinan que los únicos archivos en los cuales no deberían usarse SSD son, paradójicamente, los que tienen como objetivo archivarse por un largo periodo de tiempo. En ese caso se debería optar por otro tipo de almacenamiento.

  1. Costes más bajos

Bajar el precio de SSD ha sido una tendencia continua durante los últimos años – y los usuarios pueden esperar que esto siga sucediendo en 2017. Pero en contraposición algunos expertos esperan que lo que suceda es que los SSD se dividan en diferentes niveles de capacidad. Creando estratos de SSD de bajo coste y SSD de alta gama.

En definitiva ¿Cuáles son los beneficios del SSD?

  • Alto nivel de resistencia a los golpes: las caídas o golpes de los discos duros magnéticos en pleno funcionamiento pueden provocar daños masivos en la superficie del soporte informático durante el proceso de escritura, la pérdida de datos o incluso un fallo generalizado. Las SSD, por el contrario, están basadas en la tecnología de chips, en la que el intercambio de datos se produce por medio de impulsos eléctricos. Esta técnica de almacenamiento se distingue por su gran robustez mecánica y por su tolerancia a las vibraciones.
  • Funcionamiento silencioso: aunque los discos duros modernos funcionan de manera silenciosa, es frecuente que emitan algún tipo de ruido debido al motor eléctrico y el movimiento de los cabezales. Pero un sistema de almacenamiento con SSD es completamente silencioso ya que no funciona mecánicamente.
  • Poco peso: las medidas compactas de las unidades SSD hacen que estas sean idóneas para su uso en dispositivos móviles. Y no solo eso, sino que, además, pesan la mitad que sus competidores mecánicos con una capacidad de almacenamiento similar.
  • Bajo consumo de energía: las SSD también puntúan en balance energético. El hecho de estar creadas sin elementos mecánicos hace que necesiten menos electricidad que un disco duro tradicional, lo que genera una menor cantidad de calor residual. Pero también en un entorno de servidores los SSD son más ventajosos que otros dispositivos de almacenamiento.
  • Tiempos de acceso mínimos: la velocidad es una de las ventajas más significativas de los sistemas de almacenamiento mediante SSD. Como ocurre con otros dispositivos de memoria flash, los dispositivos SSD disponen de tiempos de acceso reducidos en la lectura de datos.

Así que La demanda de tecnología SSD supondrá dos quintas partes del consumo de Flash NAND en 2017, de acuerdo con DRAMeXchange. Es más, la demanda mundial de SSD aumentará un 60 % este año respecto a la demanda que se ha registrado en 2016.

Para más información con respecto a este tipo de tecnología y cómo implementarla en tu empresa no dudes en contactar con nosotros.