La aparición de las redes inalámbricas y el WiFI han ofrecido muchas ventajas para usuarios particulares como para empresas. Entre ellas está la compatibilidad con las redes cableadas ya existentes, la facilidad de instalación, la reducción en los costes, la sencillez de administración, su escalabilidad, la capacidad de atravesar barreras físicas, entre otros beneficios. Pero su existencia no es fruto de un trabajo ni mucho menos sencillo, para comprender mejor como hemos llegado hasta las tecnologías actuales, hablemos un poco de historia.

Orígenes de la comunicación inalámbrica

Para conocer con propiedad las redes inalámbricas tenemos que remontarnos a 1880, en este año, Graham Bell y Summer Tainter inventaron el primer aparato de comunicación sin cables, el fotófono. El fotófono permitía la transmisión del sonido por medio de una emisión de luz, pero no tuvo mucho éxito debido a que por aquel entonces todavía no se distribuía la electricidad.

No fue hasta 1888 que el físico alemán Rudolf Hertz realizó la primera transmisión sin cables con ondas electromagnéticas. Mediante un oscilador, que utilizó como emisor y un resonador que hacía el papel de receptor. En 1899 Guillermo Marconi consiguió establecer comunicaciones inalámbricas a través del canal de la Mancha, entre Dover y Wilmereux y, en 1907, se transmitían los primeros mensajes completos a través del Atlántico.

Primera red local inalámbrica

Ya en 1971 cuando un grupo de investigadores bajo la dirección de Norman Abramson, en la Universidad de Hawaii, crearon el primer sistema de conmutación de paquetes mediante una red de comunicación por radio, dicha red se llamó ALOHA. Nada más y nada menos que la primera red de área local inalámbrica (WLAN). Estaba formada por 7 ordenadores situados en distintas islas que se podían comunicar con una unidad central a la cual se le pedía que realizara cálculos.

Funcionamiento de la red inalámbrica

La manera de trabajar de este tipo de red a modo general es la siguiente:

Se utilizan ondas electromagnéticas para transportar información de un punto a otro, para este objetivo se hace uso de ondas portadoras. Estas ondas son de una frecuencia mucho más alta que la onda moduladora (la señal que contiene la información a transmitir). La onda moduladora se acopla con la portadora, a esto se llama modulación, surgiendo una señal de radio que ocupa más de una frecuencia (un ancho de banda) debido a que la frecuencia de la primera se acopla a la de la segunda. Gracias a esto pueden existir varias portadoras simultáneamente en el mismo espacio sin interferirse, siempre y cuando se transmitan en diferentes frecuencias.

La aparición de los estándares para la red inalámbrica

Como imaginaréis para que el mundo global pudiera hacer uso de una manera fácil de estas redes se tuvo que establecer un estándar. Por ello IEEE creó un grupo de trabajo específico para esta tarea llamado 802.11, así pues, se definiría con este estándar el uso del nivel físico y de enlace de datos de la red, especificando sus normas de funcionamiento.

IEEE 802.11 define dos modos básicos de operación: ad-hoc e infraestructura. El primero se basa en que los terminales se comunican libremente entre sí, se suele encontrar en entornos militares, operaciones de emergencia, redes de sensores, comunicación entre vehículos, etc. El segundo y mayoritario, en que los equipos están conectados con uno o más puntos de acceso normalmente conectados a una red cableada que se encargan del control de acceso al medio, podemos ver este modo de operación en hogares, empresas e instituciones públicas.

La asociación Wireless Ethernet Compatibility Alliance y el WIFI

En 1999 Nokia y Symbol Technologies crearon la WECA, que en 2003 fue renombrada a WI-FI Alliance (WIreless FIdelity. En el 2000, la WECA certificó según la norma 802.11b que todos los equipos con el sello WI-FI podrán trabajar juntos sin problemas.

Uno de los grandes inconvenientes de las redes inalámbricas es la seguridad, pues las ondas de radio pueden ser captadas por cualquier receptor y existen programas capaces de capturar paquetes a través de tarjetas WI-FI. Ya en 1999 con el estándar original 802.11 se incluyó Wired Equivalent Privacy (WEP), un sistema de cifrado para este tipo de redes que permite cifrar la información que transmite con claves de 64 o 128 bits.

Otras desventajas que tienen las redes WI-FI es la incompatibilidad con otros sistemas inalámbricos como Bluetooth, UMTS, GPRS, etc. Así como la menor velocidad en comparación con las redes cableadas debido a las interferencias, ruidos como las ondas que emite un microondas por ejemplo y pérdidas de señal que el ambiente puede acarrear.

Nuevas tecnologías y mejoras en las soluciones de seguridad

Las tecnologías WIFi, basadas en los estándares 802.11a b g, plantean algunos problemas cuando necesitamos una comunicación segura y fiable. Las bandas de frecuencia utilizadas, se encuentran saturadas por el amplio despliegue de dispositivos WIFi, lo que genera una problemas de ruidos e interferencias.

Por este motivo, y buscando soluciones que garanticen la calidad de servicio, y las seguridad de la información transmitida, algunos fabricantes ha desarrollado sus protocolos propietarios, trabajando en las mismas bandas libres, pero con garantía de seguridad, y notables mejoras en calidad de transmisión, ancho de banda garantizado, y disponibilidad en condiciones hostiles.

Para mejorar el uso y despliegue de este tipo de tecnología, podemos combinar soluciones Punto a Punto y Punto MultiPunto, que nos permiten crear un despliegue flexible y eficiente de la cobertura inalámbrica. Obviamente obtenemos una importantísima mejora en las distancias, y anchos de banda disponibles, claves de una comunicación eficiente.

En entornos críticos, o en aplicaciones de seguridad, la disponibilidad y calidad de la conexión, no deben ponerse en riesgo con la utilización de una tecnología que no garantiza unos estándares operativos adecuados. Por lo tanto en los sistemas de seguridad con transmisión de vídeo, podemos encontrar notables mejoras gracias al uso de equipos de alta disponibilidad, frente a un sistema de conexión WIFI. No queremos decir que el sistema WIFI sea malo, simplemente que en función de la aplicación no resulta el mas adecuado, y pone en riesgo nuestros costes OPEX, así como la experiencia y operatividad de la solución instalada.

Cartronic group cuenta con soluciones del fabricante Radwin, especialmente diseñadas para estos entornos, y así evitar problemas como:

  • Alta latencia
  • Alto periodo de espera
  • Baja capacidad efectiva
  • Corto alcance
  • Baja adaptabilidad a Multipath en exteriores


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